Doctor Strange: 5 Cosas necesarias para tener una gran película del Hechicero Supremo

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Hace un par de semanas, Marvel nos rompía el corazón a todos los ñoños del universo con la noticia de que Edgar Wright dejaba la producción de Ant-Man por diferencias creativas. Wright, el genial director de la Trilogía Cornetto y Scott Pilgrim, era emocionante para el proyecto por su estilo único y dinámico de dirigir, además de su particular sentido del humor, necesarios para aportarle un plus necesario a Scott Lang como el súper héroe más acomplejado de Marvel. Ahora intentan controlar los daños a nuestros corazones con la excelente noticia de que ya hay un director para la adaptación cinematográfica de Doctor Strange. El director será Scott Derrickson, quien ha trabajado en cintas como “Sinister” y “The Exorcism of Emily Rose”. Si bien no es una elección increíblemente inspirada como Wright, es interesante porque nos habla de el estilo que está buscando Marvel para Stephen Strange en su debút en la pantalla grande. Por ello, he decidido presentar cinco elementos que, en mi opinión, nos darían una gran cinta del Hechicero Supremo.

FANDOMS CROSSING STEAMS

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1.Castear a un actor no muy conocido pero con gran habilidad actoral.

El primer elemento en la lista es fundamental, pero además, es por el que menos deberíamos de preocuparnos; Marvel tiene un récord increíble de casteo en sus películas. ¿Quién daba un carajo por Robert Downey Jr. antes de Iron Man? ¿Quién no puso en duda la habilidad de Chris Evans al parecer sólo una cara bonita sin talento? ¿Quién hubiera imaginado que Chris Pratt sería todo un héroe de acción? Así, Marvel una y otra vez nos ha sorprendido con decisiones acertadas e inspiradas y no sería una sorpresa que lo volvieran a repetir con su cast para Stephen Vincent Strange. En este blog somos partidarios 100% de castear a Aidan Gillen para el papel, mejor conocido como Littlefinger de Game of Thrones. He has the looks, es un actor terrífico, puede ser tan encantador o creepy como sea necesario y, además, tiene un potencial increíble para ser un gran nombre en Holywood. Vamos, Marvel, sabemos que puedes hacerlo.

2.Stephen Strange, Asshole profesional.

Stephen Strange no es el personaje más… ¿cómo ponerlo? delicado del rooster de Marvel. El Doctor, siendo un brillante neurocirujano en sus inicios, era un verdadero asshole, más aún que lo que empezó siendo Tony Stark. Y es precisamente este pequeño detalle el que lo hace particularmente interesante: es un asshole justificado. Denle a un gran actor la oportunidad de brillar con estos detalles y tendremos a un Stephen con matices profundos y justificado para que cuando sea el momento de la verdad, nos interesemos más por el personaje.

The 70's

The 70’s

3. Embrace the weirdness

Con la llegada del Hechicero Supremo al universo cinemático de Marvel, se abre una puerta llena de tremendas oportunidades. El universo místico de Marvel es uno de los más vastos en los cómics pero, también, es uno en el que definitivamente entraron en efecto todas las drogas de los 70’s de forma indiscriminada. Aceptar toda la rareza alrededor de los conceptos místicos del Doctor será un gran acierto para poder tener una película con un sabor único y, sobretodo, una película que permita ramificaciones más diversas en futuras franquicias.

4. Get really, really dark.

No, no estoy diciendo que sea oscura como Man of Steel intentó absurdamente serlo. Vayan por lo que no se atrevieron a ir en IronMan 2 y su “Demon in a Bottle” mal adaptado. Hágan que Strange caiga en la miseria total, muéstrenlo realizando operaciones underground para poder sobrevivir, tírenlo a la calle y llévenlo al borde del suicidio. Stephen Strange tiene uno de los orígenes más interesantes y adultos de todo el universo Marvel, no lo desperdicien y aprovéchenlo al 100%

BADASS

BADASS

5.QUEREMOS A DORMAMMU

Dormammu es uno de esos villanos que todos los súper héroes desearían tener. ¿Diseño increíble e imponente? Check. ¿Fuerza desmedida que verdaderamente representa un reto para su contrincante? Check. ¿Cabeza en llamas? Double check. Dormammu es un villano que parece ser pensado para funcionar mejor en cine que en los cómics. Nada más imaginen un tercer acto en el que el Doctor Strange tenga que enfrentarse con todas sus habilidades mágicas contra Dormy en la Dimensión Oscura. El uso increíble de CGI que se podría hacer en este enfrentamiento hace que mi corazón ñoño se emocione. De verdad, Marvel, si no usan a Dormammu como el gran malo, hay algo muy mal con ustedes.

Five Seasons and no movie

:(

😦

Por allá del 2009, Dan Harmon, en su momento un total desconocido que tenía pocos trabajos en su cinturón, le entregó al mundo moderno una de las series definitorias del zetgeist de su época. Community llegaba como una bocanada de aire fresco a un medio viciado por comedias del estilo de Two and a Half Men o The Big Bang Theory. La comedia, que retrataba la vida de un exótico grupo de estudiantes en un colegio comunitario, comenzó segura, moviéndose por aguas ya conocidas, para, eventualmente, tomar por sorpresa a todos convirtiéndose casi en material de culto. Las recomendaciones hacia el programa comenzaron a rondar, principalmente, por internet y eran casi siempre las mismas: hablaban de lo inteligente la serie, de lo cerebral que podía ser, del poco miedo al absurdo que tenía y de lo maravilloso que resultaba el cast junto. En el 2009, Community era un verdadero tesoro al que pocas personas conocían. Hasta que explotó y se convirtió en un verdadero fenómeno. El resto es, oficialmente, historia. Hoy, después de 5 años de tortuosas batallas con NBC para mantenerse en el aire, finalmente lo cancelaron. De nada sirvió el famosísimo mantra “Six seasons and a movie“, inspirado por el fanatísmo de Abed hacia Cougar Town y quienes, irónicamente, parece que sí conseguirán llegar a dicha marca a pesar de su historia de terribles ratings. Community dejará un vacío difícil de llenar en la televisión, un vacío que, sí, eventualmente se llenará, pero el lo cual no será tarea fácil. Por ello y como motivo celebratorio de cuatro excelentes temporadas y un año de fuga de gas, les dejo una lista de todo lo que extrañaremos de Community.

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DAN HARMON

Empecemos por la low hanging fruit. Sí, todos sabemos que, actualmente, otra de las creaciones de Dan Harmon (la bizarra animación para Adult Swim, Rick and Morty, la cual, si no han visto, no sé qué carajos esperan para hacerlo) se encuentra destrozando a su competencia con su inquieto sentido del humor. Pero no es lo mismo y nunca llegará al nivel de intimidad que Harmon alcanzaba con Community. Dan Harmon se caracteriza por ser un personaje por sí mismo.

Un genio incomprendido de la televisión, su propia historia está llena de altibajos que impactaron considerablemente el curso de la historia del show. Desde sus publicitadas peleas con la leyenda de la comedia Chevy Chase (legendario racista, además) hasta su eterna incompatibilidad con los ejecutivos de NBC, negándoles el placer de mangonear al staff de escritores para que hicieran del programa algo más digestivo para el público promedio. Una y otra vez nos sorprendía con episodios tan originales y arriesgados, que no comprendíamos cómo una serie tan surreal pudiera estar en una cadena abierta en los Estados Unidos. Harmon es un verdadero punk de la comedia, que se atreve a visitar, con honestidad e introspección, los rincones que otros escritores/ showrunners nunca en su vida se atreverían por temor a ser cancelados. Y eso es, precisamente, lo que lo hace tan grande: el hecho de tener tanta confianza a su material y un respeto casi religioso por su público, un respeto que lo orilla a escribir guiones en los que no trate de imbécil al televidente, en los que respetaba a todos aquellos que crecieron con la televisión como mejor amigo y, sobretodo, en los que demostraba que, técnicamente, la televisión es un género ansioso de ideas frescas y de nicho.

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UN VERDADERO CAST DE ENSAMBLE

  Existe algo truculento acerca de los Casts de Ensamble y es el delicado balance de las personalidades de los personajes cuando se contrapuntean contra sí mismos. Tomemos, por ejemplo, a Friends, que si bien era una comedia acerca de 6 amigos con identidades muy marcadas y poco cambiantes, todo el tiempo que estuvo al aire tuvo tendencia a darle más importancia a la relación entre Rachel y Ross. Gracias a ellos es que quedamos asqueados de las simplonas dinámicas de parejas tradicionales en la televisión en las que la ambigüedad de su amor domina como tótem de Inception sobre toda la serie.En Community eso se evitó de la forma más grácil que pueda existir.

Al principio la historia comenzó a gravitar automáticamente hacia la relación entre Jeff, un ex-abogado tirado a menos, y Britta, una mujer fuerte e independiente que carga con la rebeldía de sus años de juventud. Pero poco a poco, y bajo el precepto de experimentación que rige el estilo de escritura de Harmon, los personajes fueron encontrando su propio espacio y un balance pocas veces encontrado en la televisión. Jeff mostraba su lado oscuro al mismo tiempo que aprendía a querer a personas por las que antes no daría un cacahuate. Britta comenzaba a explorar las mieles de la madurez combinadas con la amargura de saber que ya no tenía cabida su vida anterior. Annie, la pequeña genio del grupo, era adicta a los antidepresivos que tomaba por obligarse constantemente a ser excelente en todo lo que hiciera. Troy comenzó como el típico jock que sólo entendía de fútbol americano y estrategias vacías para ligar con las nenas para aceptar su ñoño interior. Abed resultó ser un excelente estudio psicológico del desapego emocional de la vida moderna. Shirley, la madre por excelencia, resulta una parodia del extremismo religioso y el valor moral de la familia sobre todas las cosas, por más terribles que el destino las presente. Y Pierce, un viejo “pez fuera de la pecera” poco a poco se convirtió en el villano que se nos dificulta odiar por contener tanto de nosotros mismos que nos resultaría imposible negarlo. Todas estas actitudes dispares comenzaron a juntarse entre sí, teniendo como resultado las dinámicas más originales que no veíamos desde no sé cuándo, dinámicas que definieron al show bajo su premisa de hacer que Greendale tuviera vida propia.

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GREENDALE

Y es que, al final de cuentas, Greendale resulta el protagonista del show.  Con sus Pop Pop’s, sus Leonards, sus Star-burns y sus Dean Pelton, crearon el marco perfecto para la vida casi normal que lleva el grupo de estudio comparado con los demás. Pero no son, sencillamente, personajes de fondo o punchlines en los chistes. Son la alegoría a la identidad única que todos tenemos personalmente como motor de el gran organismo viviente que es la escuela.

Gran parte de los episodios eran, en el trasfondo, un estudio del delicado balance del ecosistema que era Greendale. Remueve un elemento que parece está de más en el tablero y se crea toda una revolución; agrega un elemento sin sentido y tenemos una guerra de pistolas de pintura. Greendale es el espacio en el que todo mundo puede sentirse libre de ser quien es en realidad por dentro, el lugar en el que todos estamos obligados a respetarnos, primero, a nosotros mismos, para después darnos cuenta de lo absurdo que es el mundo y lo incongruente que resulta el destino cuando intentas controlarlo desde la raíz. Greendale es una alegoría de la vida misma que Harmon nos pinta de la manera más abstracta para que, cuando nos demos cuenta, ya aprendimos a querer a los personajes que habitan el delicado ecosistema.

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SER ÑOÑO NO ES UNA MODA, NO ESTÁ COOL. SER ÑOÑO ES PARTE FUNDAMENTAL DE LO QUE ERES.

Esto es, yo creo, lo que personalmente me duele más perder de Community. Últimamente, está “cool” ser geek. Ser geek se ha convertido en una buzzword para poder usar lentes de pasta negra, poder cargar tu macbook a Starbucks y poder lucir en algún centro comercial aquella playera irónica de Star Wars. Esos son los geeks modernos, los que creen que ser ñoño es ser como los personajes de The Big Bang Theory, caricaturas falsas de la pasión que en verdad tenemos por ciertas propiedades intelectuales. Está cool, es lo que nos dicen y Community contesta con un “No es cuestión de moda, ASÍ SOMOS NOSOTROS”.

La gente siempre supone que soy fanático de The Big Bang Theory porque Sheldon es un geek frío que se la pasa usando playeras tanto como de Star Wars como de Star Trek (come on!) o porque hacen una referencia acerca de algo de la cultura pop que hasta mi abuelita entiende o porque en un episodio  dijeron “Batman”. Pero la gran diferencia, y mi problema con eso, es que TBBT es el bully que se hace el que le interesa tu conversación para que, cuando ya no estés con él y él esté con sus amigos más cool, te vea pasar a lo lejos y te grite “HA, ¡AHÍ VA ESE ÑOÑO!”. Se burla en nuestras caras de nuestros gustos, de nuestras pasiones. No las acepta, no las abraza, las utiliza como punchline dentro de un show en el que el elemento principal sigue siendo tratar de ligarse a la rubia que está fuera de nuestra liga y decir comentarios con referencias a películas o caricaturas. No, la realidad es diferente. La realidad es como en Community.

La realidad es que todos tenemos pasiones diferentes, y que no es más o menos válido ser fanático de la ciencia ficción como del fútbol o de las películas de culto. Ser un ñoño de Dungeons and Dragons es tan válido como ser un apasionado de las painball gun. La realidad es, también, que no tenemos porque estar apenados de nuestras pasiones y no tenemos porqué escondernos detrás de un mote para estar de moda entre la chaviza. Dan Harmon es un niño gordo bulleado, un niño que toda la vida sintió más apego por los personajes de la televisión que tanto amaba que por las personas reales.

Lo que no entiende la gente que ama TBBT o que realiza el show es que para nosotros, los que también somos ex-gordos bulleados que sentían una comodidad indescriptible bajo los rayos de la televisión, para nosotros, esto es parte de nosotros, de nuestra crianza, de lo que nos ha hecho, para bien o para mal, los adultos que somos ahora. The Big Bang Theory usa la ñoñería como un pretexto de una moda pasajera, pero la ñoñería en Community es una parte fundamental del crecimiento de sus personajes. Como nosotros. Dan Harmon es uno de los nuestros. Dan Harmon nos ayuda a, aún a nuestra edad, seguir peleando contra los bullies de la vida. Y no es necesario gritar a los siete vientos que somos ñoños, no es necesario colgarnos pretextos de enfermedades psicológicas vagamente desarrolladas, como Sheldon, para poder hacerle justicia a nuestras raíces. No, es, como el tema general deCommunity, una cuestión de honestidad hacia nosotros mismos.

ANNIE’S BOOBS

anniesboobs

See what I did there?

THE OTHER ANNIE’S BOOBS

Community, como lo conocemos, no regresará. Ahora sólo nos queda la esperanza de que pueda tener una segunda vida como Arrested Development la tiene ahora en Netflix o como Cougar Town la tiene ahora en otra televisora. Mientras eso sucede, nos quedamos con los increíbles recuerdos que nos dejó Dan Harmon y compañía y, sobretodo, con la belleza que es Alison Brie:

We'll so gonna miss these :(

We’ll so gonna miss these 😦

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