Reseña: The Amazing Spider-Man 2

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(Nota del redactor: Tengo una instancia muy particular hacia los spoilers y es que, usualmente, no me importan. Pero ésta vez he decidido hacer una reseña libre de spoilers, para que tengan un excelente fin de semana en el que puedan ir al cine con sus personas queridas y disfruten de todas las sorpresas que Spidey les tiene preparadas. O algo. De nada)

Hace un par de años, las películas de súper héroes eran una apuesta absurda para Hollywood. Estaba comprobado que el mercado ñoño era un mercado amplio y seguro, un mercado fiel que respondía sin chistar ante sus ídolos de la perpetua adolescencia. Pero no era un mercado, vaya, mercadeable. Todo cambió extremadamente con la llegada del Spider-Man de Sam Raimi; de repente, todos los niños se sentían fascinados otra vez por el arácnido, la chamacada andaba por las calles con sus máscaras rojas cubiertas de telarañas y a la salida de las plazas siempre veías a un niño apuntando con la mano formando unos cuernos de satanás invertidos, a sus padres haciendo un sonido parecido a un “Pchsss!”. Los Súper Héroes habían vuelto. Sam Raimi (Hail to the King, Baby) salvó a un género al que se le habían dado millones de oportunidades pero nunca había tenido el éxito que las grandes productoras esperaban.

Raimi nos dio una gran trilogía, de las cuales destaca Spider-Man 2 como una de las mejores películas de súper héroes jamas realizadas (Alfred Molina como el Doc Ok siempre resulta un placer para nuestros sentidos). Hasta que llegó el momento de Spider-Man 3, en donde las influencias del estudio afectaron a tal grado que tuvimos una saturación de enemigos, sin darnos ese elemento de construcción propia que tanto había caracterizado a la saga de Raimi. Mención honorífica a los cameos de Bruce Campbell en las tres películas que siempre serán mejores que los cameos de Stan Lee.

Groovy

Groovy

Anywho, Raimi le dio vida el género, Marvel decidió hacer su propia productora y producir sus propias películas culminando en la turbo exitosa “The Avengers”, supremo referente de las películas de Súper Héroes por el resto de la vida. Los demás estudios (Warner con sus propiedades de DC, Sony con Spider-Man y Fox con cualquier-cochinada-que-decida-sacar-de-Wolverine) siempre han tratado de igualar el éxito pero nunca lo han conseguido. Enter The Amazing Spider-Man.

La primer entrega del Reboot de Spider-Man consiguió un éxito modesto, pero sólido. Nos entregó una nueva imagen para Peter Parker, interpretado por Andrew Garfield y con la hermosa Emma Stone como la tragedia ambulante Gwen Stacy. Todo funcionó, como el éxito de taquilla, modestamente. Garfield interpretó a un Parker sincero, incómodo, adolescente, pero a un Spider-Man confiado, contento y, sobretodo, preocupado por la gente. Su química con Emma Stone fue tanta y tan inmediata que terminaron siendo pareja en la vida real. You, sly bastard, you. El éxito los llevó a asegurar una secuela (THIS… IS… HOLYWOOD!) en la cual las cosas se tornaron, uhm… pantanosas… o algo. Debería de hacer un pun de electricidad pero, yeah, dejaré que éste gif de Electro lo diga todo:

FFFFZZZZZZZZZ!

La premisa básica de The Amazing Spider-Man 2 es que Peter está adaptándose a su vida como el Arácnido y además tiene que trabajar su relación Gwen Stacy. Lo clásico. Dentro de los problemas cotidianos también está el hecho de que Peter ve al fantasma del Capitán Stacy persiguiéndolo por todos lados como constante recordatorio de que las personas que están más en peligro son a las personas a su alrededor a las que más ama.

Garfield nos sigue dando a un Spider-Man carismático y mucho menos douchey que en la entrega pasada. Yo, personalmente, tengo un problema con el hecho de que el Spidey anterior resultaba un bully como todos ellos que lo bulleaban a él en su juventud. Fue una falla de personaje que demeritó toda la película para mí. Por fortuna, en ésta ocasión arreglan ese problema y muestran a El Arácnido teniendo interacción con los débiles y los que no tienen esperanza una y otra vez, siendo éstas escenas las que particularmente destacan en toda la película como aquellas que elaboran más a fondo la importancia de Spider-Man como símbolo. Por algo le llaman “Your friendly neighbor” A+ en todo esto.

Por otro lado, su química con Stone y con Sally Field (la mejor Aunt May ever) hace que las escenas de la vida cotidiana de Parker (las cuales son el grueso de toda la película) resulten interesantes y que funcionen para equilibrar todo de manera efectiva. Sin embargo, el primer y gran problema de la película es, precisamente, una carencia de tono. Tenemos el drama, la acción de súper héroes, la comedia (mucho menor que antes) y los conflictos adolescentes, todos revueltos como lanzados a la pared esperando a ver qué se queda pegado. Pocos momentos funcionan como podrían funcionar, pues el ritmo evita que podamos darle la importancia que se merece a cada uno de los momentos especiales. Aunado con el hecho de que la película está plagada de hoyos estupidísimos y decisiones de lo más imbéciles, tenemos entonces un revoltijo de ideas que no terminan de quajar. Ideas que se les da, o mucho tiempo para desarrollarse pero que no lo merecen o ideas que merecen el tiempo pero que no le dan lo suficiente.

Jamie Foxx resulta casi de cartón en su papel como Electro y aún más en particular como su contraparte humana, Max Dillon. Dane DeHaan sufre del síntoma del niño rico berrinchudo, lo cual, desde la primer escena, nos hace querer darle una cachetada en la cara. Con enemigos que carecen del gravitas necesario, nos vemos obligados a voltear a ver a Paul Giamatti escupiendo líneas con un acento Ruso sacado del Show de Rocky y Bullwinkle, divirtiéndose con cada línea de diálogo pero, aún así, tan vacío como sus compañeros siniestros.

Las escenas de acción funcionan de maravilla, pues enervan esas cualidades acrobáticas que hacen que Spider-Man se sienta como un héroe independiente y único. Combinado con una buena coreografía de pelea y las pocas escenas de acción resultan lo más convincente de la película en general.

Oh, eso y que, al parecer, en el universo de las películas también tendrán la gran idea de convertir a Peter Parker en su bufón anímico. Si ven o ya vieron la película, sabrán exactamente a lo que me refiero. Pobre Peter.

Y es aquí, en donde, después de presenciar todas las incongruencias absurdas que pueden caber en un guión, llega el momento de preguntarnos ¿cuánta influencia tuvo el estudio sobre las decisiones que se tomaron sobre el guión? El guión se siente apresurado y pesado, lo cual fácilmente puede atribuirse a el hecho de la horrenda decisión de Sony de lanzar una película del universo de Spider-Man cada año, empezando con Spin-offs de Venom y de los Sinister Six. Todo tratando de alcanzar el éxito obtenido por Marvel y sus Vengadores.

Y es por esto por lo que realmente sufre la película, pues detrás de todas las malas y horrendas decisiones de guión, detrás del pésimo trabajo de edición, detrás de la terrible musicalización de un Hans Zimmer que ha decidido dormir en sus laureles, se encuentra un conjunto de ideas interesantes pero poco trabajadas que el director Marc Webb trae consigo y que Andrew Garfield, Emma Stone y Sally Fields son capaces de entregar con excelentes resultados. Esperemos que la intermitencia del estudio no afecte los resultados de las siguientes entregas, Spidey tiene una calidez cercana al corazón de los fanáticos de los cómics, que verdaderamente merece ser correctamente enfocada.

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